Lengua de señas



No existen las coincidencias... claro que no! No fue casual que la tarde del domingo nos reuniera. Ellos, cinco jóvenes sordos, festejaban el cumpleaños de uno de ellos y yo leía un libro. Se acercaron a pedirme un banco ... y comenzamos a hablar con las manos. Todos nos sorprendimos. Y la comunicación fue un hecho. Así, natural. Obviamente les conté un cuento! Un placer infinito, Solange, Walter, Maxi, Carlos y Johana, Muchas Gracias!!!

Comentarios

  1. ¡Qué bella actividad! Celebro los momentos en que se producen estos "milagros" en la comunicación, que debieran pasar más seguido...
    ¡Felicidades! y gracias por compartirlo a través de tu blog que también es hermoso.

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